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Vida nueva

Hola de nuevo. Aquí estoy para entreteneros o aburriros unos minutitos con mis películas para no dormir. Cada vez esto tiene menos de blog de antigüedades y más de blog biográfico, pero en estos días, me apetece más escribir de mis nuevas vivencias que de objetos antiguos u obras de arte.

El pasado día dos de junio devolví definitivamente las llaves de lo que ha sido mi puesto de trabajo y casi mi casa los últimos veinte años de mi vida, que se dice pronto. Muchas horas allí echadas de lunes a domingo; días de Navidad y Primeros de Año; días de Reyes y de aniversarios; en fin, muchos días importantes allí metido. No es fácil dar un portazo a tantos años y experiencias vividas.

Afortunadamente, me llevo clientes convertidos en amigos; grandes personas que me han echado a veces una mano comprando para hacerme un favor; coleccionistas toledanos con los que he matado horas y horas charlando de todo un poco; guías que me visitaban para enseñar las cuevas, vecinos que paraban a decir hola en cualquier momento…Con muchos de ellos, estoy seguro, mantendré una buena amistad. A otros, no les veré más, supongo; en fin, como decía Freddy, «show must go on»…

Y cada día que pasa, más contento y confiado con la decisión tomada. Cada día, veo más lejos la opción de volver a montar una tienda física. Cada día, descubro que me apetece menos retomar mi antiguo estilo de vida que, afortunadamente, creo que siempre estará ahí, acompañándome como alternativa, si fuera necesario. Así que, con vuestro permiso, vamos a bajar el telón de Antigüedades Linares definitivamente, y vamos a dar la bienvenida que se merece a Toledo Antiques. Cambiamos de ciclo, de nombre, de sede y de casi todo, ja, ja, ja…

Para irme despidiendo por hoy, os cuento algo anecdótico de lo que puede ser mi nueva vida. Al vender por internet y rebajar ostensiblemente mis gastos fijos, me he podido permitir bajar los precios de venta de muchos objetos, lo que ayuda a que haya más interesados en comprar. Pues bien, la semana pasada vendí un mueblecito a un cliente de la zona de los Pirineos y, aprovechando mi recién adquirida libertad de movimientos, y con el pertinente permiso de desplazamiento por cuestiones laborales, se lo llevé personalmente; ¿por qué no?. Y me alegro, porque además gané un nuevo amigo-cliente. Como va cambiando la película…

Bueno, perdonad el tono nostálgico de la entrada de hoy, pero era obligado plasmar por aquí algo relacionado con el cierre de un negocio que, primero mi tío, y luego, brevemente yo, ha significado algo importante en la historia reciente del comercio en el casco histórico de Toledo. Me fastidia que me haya tocado a mi cerrarlo, pero no había otra alternativa.

Nos vemos la semana que viene.

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