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Unas tijeras de museo

Holaaaa:

 

 

Sí, ya sé que suena presuntuoso y que parece que lo escribo para invitaros a que leáis toda la entrada llevados por la curiosidad. Pero, creedme, esta pieza que os presento hoy es de museo. No sólo por la época, mediados del siglo XVIII, por su rareza, pues son escasísimos los ejemplares que nos han llegado como éste, si no, además, por su belleza.

 

Aunque sobraría una introducción sobre este cotidiano útil casero, sirva como curiosidad mencionaros que las tijeras ya se usaban en la Edad del Bronce. Más tarde, egipcios, griegos y romanos las tenían como algo normal para cortar pieles, podar, y cortar el pelo, entre otras cosas. Los materiales utilizados en estas primeras culturas eran el hierro y el bronce, y es, a partir del siglo XV cuando se empieza a usar el acero en su elaboración, lo que permitirá fabricar tijeras más cortantes, ligeras y estilizadas. Posteriormente, en los siglos XVI y XVII, los artesanos comenzarán a dotar de adornos y decoración las destinadas a personajes importantes, grabando incluso el nombre de su propietario, el año en el que fue fabricada y dónde.

 

En España, como muchos ya sabéis, el gran centro de producción de navajas y tijeras estuvo en Albacete. Centrándonos en estas últimas, allí se empiezan a fabricar a finales del siglo XVI. En palabras sacadas del la web del museo de la navaja y las tijeras de Albacete:

«En muchas de estas largas y estrechas tijeras de escribanía se grabaron leyendas, el nombre del artesano, el año de elaboración y, a veces, el nombre y oficio o dignidad de la persona que realizaba el encargo del trabajo. Tales datos, fundamentales para su estudio, han permitido concluir que la mayoría de estas tijeras se obraron en Chinchilla y Albacete.En su decoración se empleaban cenefas con motivos florales, plumas, pájaros, grandes hojas y ondas grabadas en las cuchillas.La ornamentación de los diferentes elementos –cuchillas, escudete, brazos y anillos- las convertían en pequeñas obras de arte.»

 

 

Y es a una de estas piezas únicas a la que dedico la entrada de hoy. Después de dedicarles un exhaustivo estudio, he conseguido más o menos interpretar las inscripciones que tiene, que no son pocas. Eso sí, la satisfacción que produce saber a quién pertenecieron, compensa cualquier inicial desánimo.

 

En una de sus cuchillas pone textualmente: «Soy de Don Manuel de Pantaleón Albendia Castellanos«, mientras en la otra viene el lugar y fecha : «En Albazete Munera Año de 174-«

 

Como veis, Albacete viene escrito con la letra zeta, y justo el último dígito de la fecha no se alcanza a ver. ¿Es una pieza digna de un museo o no? Reconocedme que ha merecido la pena llegar hasta aquí.

Bueno, por hoy os dejo descansar. Estaría bien que de vez en cuando me fuerais criticando el blog, a ser posible de manera constructiva, y me dierais vuestra opinión de qué contenidos preferís, porque algunos me decís por WhatsApp que os gusta más cuando os cuento mi vida que la vida de las piezas que tengo, je, je, je…

 

Hasta la próximaaaa¡¡¡¡

 

 

 

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Historia de una Menoráh

Hola de nuevo. Como podéis ver por el título, hoy os libero de contaros mis penas y alegrías. Ya sé que algunos me seguís por ver qué hago estos días y cómo voy cambiando mi modo de vida y adaptándome a mi nueva situación, tanto laboral, como social y familiar. Vamos, un cambio en toda regla, je, je, je…

Supongo que muchos sabéis que en la tienda vendía objetos de culto hebreo de una cierta antigüedad. Eran piezas muy curiosas y desconocidas para la mayoría de personas que nada tienen que ver con la religión hebrea, y que mi tío había comprado hace bastantes años. Como es normal, a base de vender estas piezas, empecé a tener cierto conocimiento de su uso, pues las había para el kiddush, hannukká, brit milá, etc, y, entre ellas, estaba la menoráh.

Para no liar mucho la cosa, de forma breve, podríamos identificar la menoráh con el típico candelabro judío de siete brazos, y no habría que confundirlo con la hannukkía, que es el candelabro de nueve brazos dedicado a la conocida celebración hebrea de la Hannukka.

Una vez diferenciados ambos objetos, paso a centrarme en el ligero repaso que quiero dar al que tengo para la venta, todo sea dicho, en depósito por la familia propietaria.

En la foto no se puede apreciar el gran tamaño de la menorah, pero mide 66 cm de alta y 57 de ancha. El diámetro de su base es de 26 cm. Se sustenta sobre una base circular y tiene un fuste abalaustrado con cuatro cuerpos. De su última parte van saliendo ramificaciones laterales con dos brazos de abajo a arriba y uno en el centro, dando forma así a los siete brazos. La decoración es a base de motivos vegetales.

El material del que está hecha es de plata con ley 916, y tiene el cuño de la ciudad de Córdoba. La dotación corresponde al siglo XVIII.

Como curiosidad añadida, me gustaría comentar que tiene una hermana gemela de idéntica factura, hecha en el mismo taller y época, depositada por el mismo propietario en el Museo-Sinagoga del Tránsito de Toledo; por eso me gusta catalogarla, cuando me lo preguntan, como una auténtica»pieza de museo».

Hala, no os mareo más. Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Espero que, al menos, hayáis aprendido a diferenciar una hannukkía de una menoráh. Con eso me doy por satisfecho. En próximas entradas os iré presentando algunos objetos hebreos de culto; nos viene bien, sobre todo a los toledanos, para ir conociendo más de una cultura que estuvo muy arraigada en nuestra ciudad.

Ciaooooo….

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¿Nueva normalidad?

Hola de nuevo. Sigo con rollo autobiográfico, así que os recomiendo a los que entráis para ver objetos antiguos, sin contarme a mi, que no sigáis leyendo, pues os aburriréis. De igual forma, también os aburriréis los demás, pero al menos, os aviso.

Ya estoy empezando a asentarme en esta «nueva normalidad personal», y reconvirtiendo lo que fue un negocio de compraventa de antigüedades en un local pintoresco del casco antiguo de Toledo, en un negocio de compraventa de antigüedades desde casa y, en un futuro próximo, por qué no, en ferias de antigüedades y desembalajes. Obviamente, el 90% del volumen de mis ventas tiene que pasar, en estos inicios, obligatoriamente, por internet.

Mi web, www.toledoantiques.es cada vez está más actualizada y funciona cada vez mejor (gracias, Poli¡¡). Hemos añadido un sistema de pagos que gestiona la compra automáticamente y facilita al interesado toda la operación. Eso no quita que ante cualquier duda, os pongáis en contacto conmigo y yo os aclararé todo.

Aún me queda por colgar en la página muchas cosas, pero es que no doy a basto; entre colocar todos los objetos por casa, en el garaje, en el garaje de mis padres, etc, etc, no tengo tiempo para sentarme delante del ordenador a poner fotos. Quién me lo iba a decir ¡¡¡

Eso sí, tiempo para jugar al pádel, para montar en bici y otras duras actividades tengo. Hay que vivir y hacer en la vida, si podemos, lo que nos gusta. El tiempo pasa muy deprisa para quedarnos esperando las cosas buenas; hay que ir a por ellas. Esto os lo puedo decir ahora que más o menos veo todo de color de rosa. Veremos en unos meses si he cambiado de discurso y me vuelvo más pesimista. Veremos…

Para el domingo que viene me gustaría, ya sí, presentaros algún objeto que a la mayoría os pudiera hacer ilusión. Por eso, estaría bien que me sugiriérais algo que os apetezca conocer, bien por privado, bien en comentarios. Seguro que alguna pieza tengo que podamos, entre todos, darle un repaso aquí, en el blog.

Va, os dejo ya, que me pongo muy pesado, je, je, je…

Hasta la próxima¡¡¡¡

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Vida nueva

Hola de nuevo. Aquí estoy para entreteneros o aburriros unos minutitos con mis películas para no dormir. Cada vez esto tiene menos de blog de antigüedades y más de blog biográfico, pero en estos días, me apetece más escribir de mis nuevas vivencias que de objetos antiguos u obras de arte.

El pasado día dos de junio devolví definitivamente las llaves de lo que ha sido mi puesto de trabajo y casi mi casa los últimos veinte años de mi vida, que se dice pronto. Muchas horas allí echadas de lunes a domingo; días de Navidad y Primeros de Año; días de Reyes y de aniversarios; en fin, muchos días importantes allí metido. No es fácil dar un portazo a tantos años y experiencias vividas.

Afortunadamente, me llevo clientes convertidos en amigos; grandes personas que me han echado a veces una mano comprando para hacerme un favor; coleccionistas toledanos con los que he matado horas y horas charlando de todo un poco; guías que me visitaban para enseñar las cuevas, vecinos que paraban a decir hola en cualquier momento…Con muchos de ellos, estoy seguro, mantendré una buena amistad. A otros, no les veré más, supongo; en fin, como decía Freddy, «show must go on»…

Y cada día que pasa, más contento y confiado con la decisión tomada. Cada día, veo más lejos la opción de volver a montar una tienda física. Cada día, descubro que me apetece menos retomar mi antiguo estilo de vida que, afortunadamente, creo que siempre estará ahí, acompañándome como alternativa, si fuera necesario. Así que, con vuestro permiso, vamos a bajar el telón de Antigüedades Linares definitivamente, y vamos a dar la bienvenida que se merece a Toledo Antiques. Cambiamos de ciclo, de nombre, de sede y de casi todo, ja, ja, ja…

Para irme despidiendo por hoy, os cuento algo anecdótico de lo que puede ser mi nueva vida. Al vender por internet y rebajar ostensiblemente mis gastos fijos, me he podido permitir bajar los precios de venta de muchos objetos, lo que ayuda a que haya más interesados en comprar. Pues bien, la semana pasada vendí un mueblecito a un cliente de la zona de los Pirineos y, aprovechando mi recién adquirida libertad de movimientos, y con el pertinente permiso de desplazamiento por cuestiones laborales, se lo llevé personalmente; ¿por qué no?. Y me alegro, porque además gané un nuevo amigo-cliente. Como va cambiando la película…

Bueno, perdonad el tono nostálgico de la entrada de hoy, pero era obligado plasmar por aquí algo relacionado con el cierre de un negocio que, primero mi tío, y luego, brevemente yo, ha significado algo importante en la historia reciente del comercio en el casco histórico de Toledo. Me fastidia que me haya tocado a mi cerrarlo, pero no había otra alternativa.

Nos vemos la semana que viene.

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Impresionado¡¡¡

Pues no puedo decir otra cosa salvo que la respuesta de la gente a la última entrada me dejó impresionado. Más de 1000 visitas tuvo el blog el domingo pasado, y eso es una cantidad inimaginable de lectores para mi. Muchísimas gracias a todos por la respuesta y seguimiento en las redes sociales, pues eso es al final lo que me permite llegar a un mayor potencial número de clientes, e intentar llegar con la web lo más lejos posible.

También me gustaría aclarar que, para mi, lo que venga es un reto que afronto con el mayor optimismo y la mayor ilusión posible; y con unas ganas tremendas de comerme lo que venga. Siempre me ha hecho feliz empezar nuevos retos, pues estar quieto en el mismo sitio me termina aburriendo. Y digo esto porque muchos de vosotros me dabais ánimo con pena. Nada de pena, al revés; alegría de cambiar de vida, de retos, de socios, de contactos. Alegría de buscar un nuevo sitio ( ya tengo algo mirado por el Taller del Moro), lo que tampoco creo que cueste mucho en unos meses, pues pienso que la cantidad de pequeños comercios en mi situación hará que muchos locales se queden libres, por desgracia para ellos y, ojalá, con precios más bajos.

Tengo diez meses por delante para probar nuevas cosas, nuevos negocios y, si no me acaba saliendo nada, pues siempre estará la opción tienda. Lo difícil de una tienda de antigüedades es tener el género y la experiencia, y esas dos cosas las tengo. Eso está ahí, de plan B.

La verdad es que no quiero repetirme con lo que escribí el domingo pasado, pero mi intención era daros las gracias a to@s; a medida que vaya cerrando ciclos nuevos, os los contaré por aquí, así estaréis unos minutos entretenidos. En una próxima entrada me gustaría poner la cantidad de enlaces a artículos en prensa local haciéndose eco de la noticia del cierre de la tienda. Incluso alguna polémica en redes sociales ha habido, pero rápidamente ese fuego ha sido apagado.

La única realidad es que a medio plazo, pienso que no soy capaz de mantener el negocio, y por eso, lo cierro. No hay más, salvo dar las gracias a mi tío por las facilidades que me ha dado. Pero no quiero estirar la goma más de lo necesario. Si no lo veo, pues no lo veo.

En fin, que sigo por aquí, contándoos mi vida y aventuras. Nos vemos en breve. Saludos¡¡

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Cambio de ciclo: adiós «Antigüedades Linares»

Pues sí, leéis bien. Adiós «Antigüedades Linares» o quizá hasta luego, ya veremos. En principio, adiós. Y es que he decidido, después de pensarlo mucho, devolver el local a mi arrendador, pues me parecía una locura estar pagando un alquiler de más de mil euros todos los meses con las pobres previsiones de turismo que tenemos a la vista.

He calculado, de manera optimista, que los visitantes volverán a Toledo para Semana Santa del 2021, eso siempre que no haya rebrotes o segundas oleadas serias del virus, que ojalá que no; o sea, unos diez meses. ¿ Me merece la pena estar pagando un local durante diez meses para mantenerlo, de cara a la vuelta del turismo? Pues mi conclusión es que no. No puedo tirar todos mis ahorros por no soltar un local, por bueno que sea, que sabe Dios cuándo volverá a funcionar.

Así que toca cambio de ciclo, y por qué no decirlo, cambio de vida. Los que ya me conocéis sabéis que soy bastante moderado a la hora de afrontar nuevos cambios; por decirlo de alguna manera, segurito. Pues esto me ha explotado en la cara y me ha obligado a tirarme al vacío; bendito salto.

Como es lógico, tengo mi plan B que, muy por encima (ya os lo contaré detenidamente) consiste en buscar otro local-almacén que me pueda permitir económicamente, y mientras, potenciar la venta on-line. A eso siempre se podrán añadir unas clases de pádel, mi nueva web (a medias con mi amigo Alfonso), que ya os presento por aquí (www.byepadel.com), y alguna otra cosa que tengo en mente. Lo que sea para cumplir mi objetivo que no es otro que aguantar hasta Semana Santa del 2021, para reiniciar mi profesión, en cualquier otro local ( o en el mismo). Creo que esa opción siempre va a estar ahí, pues género tengo para llenar dos tiendas.

Peeeeeeero, también puede ser que en este tiempo, se me dé bien la venta online (y de momento no me puedo quejar), o me surja cualquier trabajo que me satisfaga lo suficiente para no volver a mi profesión de anticuario en una tienda. Suena muy bonito lo de las antigüedades, pero no tanto lo de estar de lunes a domingo, de diez a siete, con una semana de vacaciones al año. Encima, te das cuenta que trabajas tres semanas para pagar los gastos derivados del negocio y una para ti. Y hay que vivir también, amig@s. Lo he descubierto durante estos dos meses en casa; que hay otras cosas, siempre que uno pueda permitírselo; y yo lo voy a intentar. Así que ya sabéis, si alguien me quiere invitar a jugar al pádel, tenis, pescar, cazar, coger espárragos, etc…hacedlo, que diré que sí, pues tendré tiempo libre; qué bien suena: tiempo libre¡¡… de momento.

En fin, ya os he puesto al día. Iréis notando cambios poco a poco en la web, pues mi intención es que llegue a más gente y sea más fácil comprar a través de ella. Os daré más el coñazo a través de las redes sociales, pues es importante para mí llegar a cuanta más gente mejor. Y si os gusta algo, aprovechad que he bajado los precios bastante, pues el ahorro en costes fijos me permite reducir los márgenes y poner precios más competitivos.

Seguimos en contacto¡¡¡

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Una obra de arte: daga de mano izquierda

Pues retomando la última entrada, referente a la Fábrica Nacional de Armas de Toledo, me gustaría presentaros por aquí una de mis mejores piezas: una daga de mano izquierda, también llamadas dagas de vela o dagas de misericordia. Corresponde a un modelo fabricado en Toledo en la década de 1890, pues fue un regalo hecho a un importante personaje en el año 1901.

La hoja de la daga mide la friolera de 47 cm de larga, la pieza completa, 61cm, para que os hagáis una idea del gran tamaño que tiene. Está grabada en oro al ácido, y en la guarda de la empuñadura tiene el escudo de la República Argentina. El simbolismo de este escudo nos lo explica Marcelo Cantó en su web, y nos dice lo siguiente:

«La forma elíptica del cuerpo de este escudo (uno de los primeros escudos patrios en el continente americano) se corresponde con la vista del perfil superior de una cabeza humana ya que a ella se acomoda una laurea, tal escudo elíptico se halla dividido en dos campos: el de la mitad superior es de esmalte azur (azul celeste) y el de la mitad inferior es de esmalte plata (blanco), es decir: los colores de las franjas de la bandera argentina.

A este diseño basal se suman otros símbolos. A los antebrazos humanos que estrechan sus manos diestras se le atribuye el hermanamiento de las provincias conformantes de las Provincias Unidas del Río de la Plata, antecedentes directos de la actual República Argentina; el gorro frigio dirigido hacia la izquierda (signo jacobino), de gules (o punzó), simboliza la libertad y está sostenido por ambas manos de una pica vertical simétrica en medio de los campos del escudo que simboliza el compromiso de las provincias de defender la libertad (en la Antigüedad romana existía la ceremonia por la cual alguien era reconocido libre al ser tocado con una pica en su cabeza). El Sol de Mayo que en el escudo está ubicado cual timbre en forma de Sol Naciente acorde con las frases del Himno Nacional Argentino: Se levanta sobre la faz de la Tierra una nueva y gloriosa Nación, tal sol está predominantemente pintado en esmalte oro, y dibujado con rayos rectos y flamígeros alternados simboliza la nueva nación. La Laurea (o los laureles) dispuestos como coronando la cabeza de todo argentino o argentina representan la victoria y triunfo en el logro de la independencia, y como reza el Himno, deben ser mantenidos. Por último, la cinta en forma de moño (otro signo de unión) con los colores azur (en este caso: azul-celeste) y plata (blanco), los mismos de los cuarteles del escudo, representan la nacionalidad argentina que se emblematiza en los colores de un cielo diurno.»

Una vez explicado el simbolismo, os comentaré lo curioso de la pieza. Fue un regalo hecho por el Ayuntamiento de Toledo al Intendente de Buenos Aires el 30 de abril de 1901 cuando visitó, acompañado de su hija, la ciudad de Toledo. El nombre de este personaje era Adolfo Bullrich, y como curiosidad, una bisnieta o tataranieta suya, Patricia Bullrich, fue ministra con De la Rúa y Macri en Argentina, hasta el año 2019; vamos toda una saga.

Supongo que muchos os preguntaréis cómo sé que ésta es la daga que se le regaló a este señor en aquel viaje, pues, ciertamente, no tengo ningún papel que lo acredite. Y aquí empieza la investigación (que no es mía, si no de la persona que me vendió las pieza). El escudo argentino grabado en una pieza cuyo modelo se fabrica a finales del siglo XIX, le llevó a buscar en la prensa del momento algún acontecimiento relacionado con la Répública Argentina que justificara tal inusual trabajo, y fue, en un periódico de la época, llamado La Campana Gorda, donde encontró una crónica en la que se detallaba escrupulosamente la visita, y cómo la sociedad toledana se volcó y agasajó a tan ilustre visitante, con recepciones oficiales en la misma estación de trenes por donde llegó y en el Ayuntamiento. También nos cuenta como la daga se le regaló junto a una espada toledana. Os invito que leáis las crónicas en las fotos de prensa que acompañan la entrada porque es realmente curioso.

Espero que os guste, y en breve os adelantaré planes personales de futuro, pues este dichoso virus está perturbando a todo el mundo, anticuarios, cómo no, incluídos. Y si Alá no va a la montaña, la Montaña tendrá que ir donde esté Ala.

Pues hasta aquí la entrada de hoy, buena semana a todos, y si alguien quiere que le mande más fotos de esta preciosa daga, que me las pida y se las mandaré encantado¡¡¡

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La fábrica de Armas de Toledo

Como lo prometido es deuda, esta vez voy a aparecer por aquí con frecuencia, hasta que os canséis de mi, je, je,..Os voy a contar una breve historia de la Fábrica de Armas de Toledo. Y digo breve porque no es ningún estudio en profundidad, si no unos apuntes con intención didáctica que os aclaren un poco lo que esta institución significó en la historia del ejército español, de Toledo y de España. Como otras veces os he dicho, no quiero profundizar en ningún tema en particular (para eso están los investigadores); más bien me gusta trazar ideas generales que os puedan tener entretenid@s un rato, y poco a poco, con tiempo y futuras entradas, ir descubriendo anécdotas y curiosidades de los temas que vaya tratando.

Como muchos de vosotr@s ya sabéis, Toledo era una «potencia mundial» en la industria espadera durante los siglos XVI, XVII y principios del XVIII. Quién no ha oído hablar del «acero toledano»…

Pues bien, a mediados del siglo XVIII, debido sobre todo al auge de las armas de fuego, la fabricación de espadas en Toledo decayó de tal forma que se temió por la desaparición de lo que era, en aquella época, uno de los motores económicos de la ciudad.

Para evitar la desaparición de tal industria, se promueve el establecimiento en Toledo de una institución que aglutine la fabricación de armas blancas, llegando a monopolizarla de hecho. Esta institución será llamada Fábrica Nacional de Armas de Toledo, y se inaugura en el año 1761 por el rey Carlos III. En su origen será ubicada en el edificio que había acogido anteriormente la Casa de Moneda de Toledo que rápidamente se mostrará demasiado limitado e incómodo para el correcto desarrollo de la actividad para el que fue escogido.

Patio de la Casa de la Moneda de Toledo
(Foto sacada de enumismatic.com)

Su primer director será el Coronel Don Luis de Urbina, cuyo mandato durará hasta 1773. Tras él, es nombrado el Capitán San Gil, quien permanecerá en ese puesto hasta 1778. Es bajo el mando de San Gil cuando se decide cambiar el lugar de la fábrica, escogiéndose unos terrenos sitos en la Vega Baja toledana, donde el espacio abierto permitirá la construcción de unas instalaciones modernas y adecuadas para su cometido.

Entrada a la Casa de la Moneda
(Foto sacada de enumismatic.com)

La nueva obra se le encargará al General de Ingenieros Don Francisco Sabatini, y se iniciará en 1777; terminará en 1782, y al año siguiente es entregada al real Cuerpo de Artillería, exactamente un 22 de julio de 1783.

Empieza en este momento una época de esplendor en la fabricación de armas blancas y otros tipos de objetos relacionados con el trabajo del acero; tenemos que darnos cuentas que, casi la totalidad de armas blancas( dagas, machetes, espadas, sables, bayonetas, alabardas, picas, etc)utilizadas por el ejército español en sus diferentes cuerpos( caballería, artillería, infantería, etc) fueron manufacturadas en esta Fábrica Nacional de Armas, lo que nos deja entrever la gran producción que salió de ella, llegando a todos los puntos del planeta

El nombre original se mantuvo hasta 1906, en el que pasa a llamarse oficialmente Fábrica nacional de Toledo. En el año 1940 pasará a la jurisdicción del Cuerpo de Ingenieros de Armamento, y en 1960, pasa a depender de la Empresa Nacional Santa Bárbara. Su cierre definitivo fue en 1996, y en la actualidad acoge instalaciones de la Universidad de Castilla La Mancha.

Espero que os haya picado la curiosidad y hayáis llegado hasta el final, pues muchas de las piezas que tengo fueron hechas en esta fábrica e irán pasando por aquí.

Os dejo un enlace para que veáis piezas hechas en La Fábrica de Armas de Toledo(sólo en las que pone Toledo, obviamente):

https://toledoantiques.es/categoria-producto/armas-blancas/espadas/

Buena semana para todos

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Como decíamos ayer…

Pues aquí estoy de nuevo. Disculpadme por no cumplir con mi promesa de teneros entretenidos a través de este blog, pero, por desgracia, uno no siempre hace lo que quiere, si no lo que puede..

Tantas cosas han pasado desde mi última entrada…La más destacada, el virus que ha cambiado la vida de nuestra sociedad en general, y muy en particular de todo el sector relacionado con el turismo: bares, hoteles, restaurantes, y en lo que a mí respecta, comercio.

Y, en Toledo, casi todo el comercio del casco histórico depende del turismo. Como no podía ser de otra manera, yo tampoco me he escapado de este vendaval económico que viene detrás de la pandemia. Es imposible mantener un negocio, con todos sus gastos fijos derivados, sin tener ingresos. Puedes aguantar un mes, dos, tres…pero creo que intentar aguantar diez meses, que será lo mínimo para recuperar cierta normalidad, puede acabar no sólo con la viabilidad de un negocio, si no con la estabilidad económica de una familia, así que igual llega el momento de echar el cierre, y aguantar un tiempo agazapado, para volver con más fuerza.

Y en este punto me encuentro. Pensando en cerrar un ciclo que abrí hace poco más de tres años y esconderme en la trinchera una temporada para, en la primera ocasión que tenga, resurgir cual Ave Fénix (qué original, je, je, je…). De momento, sólo pensándolo, je, je, je…

Dicho todo lo anterior, quiero que toméis esta entrada como una nota informativa del devenir de mi negocio. Os iré contando, en el blog o por los canales de contacto habitual, los pasos que daré en el corto plazo, e iré intercalando algunos pequeños estudios sobre piezas que tengo, y que es lo que debería haber hecho en este año pasado y que nunca hice.

Aprovecho la ocasion para preguntaros si os gustaría que convirtiese mi web, que es una especie de escaparate en internet, en una tienda on-line. ¿Os parece buena idea? Evidentemente, al principio sería con piezas o artículos limitados o bajo demanda, ya sabéis que tengo un amplio catálogo. ¿Por qué productos empezaríais vosotros? Son tiempos de cambios y en eso estoy pero me gustaría contar con vuestra opinión. A través del correo electrónico info@toledoantiques , o en comentarios, estoy a vuestra disposición y abierto a cualquier sugerencia.

Para terminar, os mando un abrazo a todos los que leáis la entrada y deseo que estéis lo mejor posible, dentro de lo que cabe. Aprovecho para pediros que este año consumáis productos locales y acudáis a los pequeños comercios, pues son/somos quienes nos vamos a llevar el golpe más fuerte de toda esta crisis, en particular, los dependientes del turismo.

Saludos. Pedro

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Cómo actuar en una tienda de Antigüedades

Ya sé que esto que vais a leer a continuación parece que no tiene nada que ver con el mundo de las antigüedades, pero creedme, sí que tiene que ver, y mucho.

Y saco el tema a colación, porque en la última semana se me han juntado varios especímenes de «clientes», que han estado a punto de sacarme de mis casillas, y eso que soy un tío de los más tranquilos que conozco. Voy por partes, y os dejo unas recomendaciones que no sólo sirven para este tipo de tiendas, si no que creo que para todo en la vida, pues no dejan de ser elementales normas de educación:

Y lo primero, cómo no, es decir un simple «hola» o » buenos días». Qué chorrada, diréis la mayoría. Pues si supierais la cantidad de gente que entra y no dice nada…ni siquiera se dignan a mirar. Ya empezamos mal, y no me sale tratar igual a ese cliente que al que nada más entrar, saluda. Nunca vais a quedar mal diciendo «hola», así que ese es primer consejo: saludar.

Lo segundo: si vais a hacer fotos o vídeo, preguntad. Evidente, no? Pues la gente entra y me hace auténticos reportajes gráficos de las piezas de la tienda sin pedir permiso. Alucinante¡¡ Aún no he dado toque de atención a nadie por esto, porque creo que el día que empiece, ya no terminaré…

Lo tercero: no tocad nada. De nuevo una obviedad, pero de verdad, que si os lo pongo aquí, es porque parece que algunas piezas (suelen ser las mejores), tienen un imán para los manazas, que las tocan sin pedir permiso y la mayoría de las veces sin cuidado y torpemente. Si vierais la cara que se me pone cuando llega un tipo y pone la zarpa en la hoja del siglo XVII de mi espada favorita…me lo comería…

Cuarto: por favor, no entréis comiendo ni bebiendo. Ayyy, cuando veo que entra alguien con el bote de cerveza en la mano, o con el helado deshaciéndose en verano. O con el bocata llenando de migas la tienda. Con lo fácil que es quedarse fuera y terminar de comer, y luego entrar…

Y quinto y último, de momento: no entréis con niños. Ni de la mano ni en brazos, ni en carrito. No entréis con niños en una tienda de antigüedades, por favor. Un niño en una tienda como la mía acorta la vida del dueño de manera directamente proporcional al tiempo que dura el paseo del niño. Y si el niño está suelto, que hay padres que les dejan sueltos, aumentan las posibilidades de infarto de forma exponencial.

Ya sé que después de más de un mes sin hacer ninguna entrada, volver con algo así puede decepcionar a algún lector, pero es importantísimo el saber estar en una tienda que yo considero que no es un negocio al uso, si no un lugar para disfrutar de manera tranquila y sosegada. Y esas son mis recomendaciones. Podéis estar de acuerdo o no, pero son las mías. Y seguro que la mayoría de vosotros estaréis de acuerdo y os parecerán evidentes, pero si lo pongo por aquí, es porque la experiencia me demuestra lo contrario TODOS los días.